Somos una escuela de ideas

Así es, una escuela de ideas antes que una escuela de publicistas, porque las ideas están desde antes que la publicidad. Incluso, antes que todo. La publicidad es finita, tiene límites, y es sólo una forma de expresar una idea, así como lo es el cine, la música, el arte o la danza étnica. En cambio una idea es infinita, porque sabemos dónde empieza  pero no dónde puede terminar.


Las buenas ideas son las que van a solucionar el problema energético, son las que se disfrutan con arepas, las que hacen que encuentres a tu gato perdido, las encargadas de mejorar la publicidad y el mundo mismo.


Buscamos inspirar y motivar para que todos encuentren esas ideas dentro de sus cabezas. Pero también conversar, experimentar, probar, delirar y trabajar. Sí, trabajar, y mucho, porque es la única manera de parir esas ideas que se nos ocurren.


Para eso estamos. No sólo para que lleguen a una agencia de publicidad sino para que lleguen a donde quieran estar.